| Los índices de mortalidad reducidos a la mitad La historia más importante detrás del aumento acelerado de tres a seis mil millones de habitantes desde 1960, es la caída sin precedentes de los índices de mortalidad. De hecho, esta tendencia tuvo sus inicios durante el siglo XIX y a principios del siglo XX, pero se intensificó después de la segunda guerra mundial cuando las medidas sanitarias básicas, la atención médica y el agua potable estuvieron más al alcance de la población en las áreas más grandes del mundo. A partir de 1950, los índices de mortalidad se han reducido a la mitad, de unas 20 muertes a menos de 10 al año por cada 1.000 habitantes. Al mismo tiempo, la esperanza de vida promedio en el plano global ha aumentado de 46 años a 66. La población mundial nunca ha estado tan sana, desde la infancia hasta la vejez, como lo está ahora. La mortalidad infantil global ha disminuido dos tercios desde 1950, de 155 muertes por cada mil nacimientos normales a 57. Se espera que este índice disminuya otros dos tercios para el año 2050. También ha disminuido la mortalidad materna, pero de manera mucho más lenta y en términos menos generales. Otras tendencias de salud prometedoras incluyen mejoras en la educación para la salud y en los niveles de inmunización. Un efecto positivo de impulsar la longevidad y mejorar los tratamientos médicos ha sido que el número anual de muertes ha disminuido más de un 10% entre 1955 y 1975, mientras que casi 1.5 mil millones de habitantes se sumaron a la población mundial. Posteriormente, el número de muertes empezó a incrementarse. El número de muertes al año (52 millones) es el mismo que en 1950, cuando el tamaño de la población era menos la mitad de lo que es ahora. Los índices de mortalidad han disminuido considerablemente desde 1950 en las regiones menos desarrolladas, pero han permanecido más o menos constantes en las regiones más desarrolladas, ya que tienen un mayor número de gente de la tercera edad. |