Seis conferencias, una voz

Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, Río de Janeiro, Brasil, 1992

La Agenda 21, un programa de acción convenido en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo en junio de 1992, cubre ampliamente los aspectos importantes del desarrollo sostenible, incluyendo la erradicación de la pobreza, la creación de medios sostenibles para ganarse la vida, los cambios en los patrones de consumo y el fortalecimiento del papel de las mujeres y de los pueblos indígenas.

La Agenda 21 reconoce que el crecimiento poblacional, combinado con los actuales patrones de consumo y producción no sostenibles, está ejerciendo enorme presión sobre los sistemas de mantenimiento de vida del planeta.

Este convenio recomienda las siguientes acciones en la esfera poblacional:

Proporcionar servicios de salud y de salud reproductiva para todas las personas

Los servicios de salud reproductiva, así como la información y la educación, deben ser proporcionados a todos los hombres y mujeres, haciendo posible que tomen sus propias decisiones sobre el tamaño de su familia, y que se reduzca la mortalidad infantil y maternal, sea cual sea su causa.

Relacionar a la población con el medio ambiente

La planificación y la creación de políticas deben ocuparse del inevitable crecimiento poblacional que sucederá a causa del impulso demográfico. También sería prudente proponerse acelerar la transición demográfica para desacelerar el crecimiento poblacional.
La población debe integrarse en la planificación, la creación de políticas y la toma de decisiones en el plano nacional. Las revisiones nacionales deben ser acerca de cómo lograr dichos objetivos.
Los gobiernos deben analizar las relaciones entre las tendencias poblacionales y la degradación ambiental, incluyendo el impacto de la migración sobre el medio ambiente y viceversa.
Debe evaluarse la capacidad de carga nacional, especialmente en relación con los recursos limitados como el agua, el suelo y la biodiversidad.
Deben identificarse las áreas y grupos que se muestran vulnerables ante los cambios demográficos y ambientales.
Los gobiernos deben desarrollar políticas y programas sobre la migración producida por la degradación ambiental, y sobre la migración que puede causar esa degradación.
Las instituciones nacionales deben fortalecerse para poder implementar estos cambios.

Los programas locales que vinculan a la población con el medio ambiente

Los programas de desarrollo integrados a escala local deben incluir elementos poblacionales y ambientales, y hacer hincapié en los papeles que desempeñan las mujeres.
La educación poblacional y ambiental debe promoverse junto con la educación formal e informal con la finalidad de crear conciencia acerca de las interacciones entre la población y el desarrollo sostenible.

Investigación e información

Las tendencias y factores demográficos deben incorporarse al análisis global de los temas relacionados con el medio ambiente y el desarrollo.
Debe investigarse la interacción entre las tendencias demográficas y el desarrollo sostenible en todos sus niveles.
Es necesario construir y fortalecer las bases de datos nacionales en lo que concierne a las tendencias demográficas y ambientales.
La información debe producirse para los mismos periodos y áreas subnacionales (información física, biológica y socioeconómica) con la finalidad de analizar las relaciones existentes entre ellos.
Los países deben mejorar su capacidad de evaluar las implicaciones ambientales y de desarrollo que traen consigo las tendencias poblacionales.

Conferencia Internacional de Parlamentarios sobre la Población y el Desarrollo, El Cairo, Egipto, 1994

La Conferencia Internacional de Parlamentarios sobre la Población y el Desarrollo que se llevó a cabo en 1994 en El Cairo, reconoció los vínculos entre todos los aspectos del desarrollo sostenible, especialmente la erradicación de la pobreza, el crecimiento económico sostenible, el equilibrio ambiental, la población, la educación, la igualdad y equidad de género, y la salud y los derechos reproductivos y sexuales.

La conferencia amplió la noción que se tenía acerca de la acción que ejerce la población al colocar en el centro el concepto de los derechos reproductivos: el derecho a la salud reproductiva, incluyendo la planificación familiar, la salud sexual, la maternidad segura y la orientación y los tratamientos relacionados con la fertilidad. También se apoyó el concepto de la igualdad y equidad de género.

En el Cairo se establecieron una lista de metas y un calendario para promover el desarrollo en la calidad de vida. Las metas más importantes para el año 2015 (o antes) incluyeron:

Servicios de salud reproductiva para todos.
Educación primaria universal para todos.
Para el año 2005 se buscará cerrar la brecha entre la educación de las mujeres y de los hombres.
Mantener la tasa de mortalidad infantil por debajo de 35 muertes por cada 100 nacimientos normales, y la tasa de mortalidad por debajo de cinco muertes por cada 1.000 nacimientos normales en todos los países.
Reducir la mortalidad materna a un 75% por debajo de los niveles del año 1990.

En El Cairo se adoptaron dos metas centrales relacionadas con la población y el medio ambiente:

La población debe integrarse completamente en las políticas, planes, decisiones, programas y asignación de recursos vinculados con el desarrollo sostenible en todos los ámbitos y en todas las regiones. Las instituciones que contribuyan a estas prácticas deben desarrollarse y hacer revisiones periódicas sobre su progreso.
Con todo respeto por los valores y los derechos humanos, las políticas deben buscar las tendencias poblacionales relacionadas con el hecho de alcanzar el desarrollo sostenible y el mejoramiento de la calidad de vida.

De manera específica, en El Cairo se reafirmaron las recomendaciones de la Agenda 21 y se exhortó a los gobiernos a que:

Integren los factores demográficos en las evaluaciones del impacto ambiental.
Tomen las medidas necesarias para erradicar la pobreza, incluyendo la generación de ingresos y estrategias de empleo dirigidas a la gente de escasos recursos en las áreas rurales y a quienes viven dentro o cerca de ecosistemas frágiles.
Usen la información demográfica para fomentar el manejo sostenible de los recursos.
Empleen medidas económicas y legales, entre otras, para modificar el consumo no sostenible y los patrones de producción, difundir el uso sostenible de los recursos y evitar la degradación ambiental.
Se ocupen de las implicaciones ecológicas de los incrementos a futuro en las cifras y las concentraciones poblacionales, en particular en áreas y ciudades ecológicamente vulnerables.

Al enfatizar que las propuestas de políticas integradas son necesarias para tratar temas sociales como la pobreza, la población, la igualdad de género y la seguridad alimentaria, los 180 gobiernos participantes acordaron que los países deberían:

Fortalecer las políticas y programas relacionados con los alimentos, la nutrición y la agricultura, poniendo especial atención en la creación y el fortalecimiento de la seguridad alimentaria en todos los ámbitos.
Eliminar las desigualdades y barreras existentes que sufren las mujeres en el campo laboral, y aumentar su participación en la creación e implementación de políticas. También se busca incrementar su parte de los recursos productivos, incluyendo la propiedad de la tierra, el derecho a heredar propiedades y tener acceso a créditos.
Generar empleos para las mujeres en los sectores industriales, agrícolas y de servicios, mediante el establecimiento de climas más favorables para el comercio y las inversiones ambientalmente sólidas y más extendidas, junto con una inversión mayor en el desarrollo de los recursos humanos.
Formular e implementar políticas y programas de población exhaustivos para apoyar los objetivos y acciones de la Agenda 21.

Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, Copenhague, Dinamarca, 1995

En Copenhague se trataron los temas centrales del empleo, la pobreza y la integración social. Los gobiernos prometieron colocar a la gente en el centro del desarrollo y dirigir sus economías con la finalidad de satisfacer las necesidades humanas de manera más efectiva.

Asimismo, se reconoció de forma explícita que el crecimiento, la estructura y la distribución de la población desafiaban al medio ambiente natural y a las capacidades de adaptación humana. Estos factores demográficos también tienen una influencia importante sobre la pobreza y las desigualdades sociales y de género.

La cumbre respaldó el programa de acción y metas de El Cairo, en relación con los servicios de planificación familiar y de educación, maternidad segura, cuidados natales y prenatales y lactancia.

Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Beijing, República Popular de China, 1995

En Beijing se ratificaron todas las recomendaciones sobre los derechos reproductivos y servicios de salud, educación e información que surgieron en El Cairo. Esta conferencia reconoció que los derechos reproductivos son esenciales para el estado de salud de las mujeres, así como para su bienestar educativo y económico.

Estos vínculos entre la población y el medio ambiente no se discutieron directamente, pero en Beijing sí se examinó el papel central que tienen las mujeres en el manejo de los recursos naturales.

Las experiencias y habilidades ambientales de las mujeres deben explotarse al máximo. Ellas deben participar de manera igualitaria en la creación de políticas y en la toma de decisiones acerca del manejo, conservación y rehabilitación de los recursos naturales en todos los planos. Las estrategias y mecanismos deben desarrollarse para incrementar el número de mujeres que administran, planean, evalúan e implementan los proyectos y las acciones ambientales.

Las mujeres deben ser empoderadas y convertirse en productoras y consumidoras para así poder ejercer acciones ambientales, junto con los hombres, en sus hogares, comunidades y espacios de trabajo.

Segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos (Hábitat II), Estambul, Turquía, 1996

Hábitat II reconoció que los índices acelerados del crecimiento poblacional urbano y de la emigración agravan los problemas sociales y ambientales. El crecimiento de la población en áreas rurales, que ya sobrepasa el aumento de empleos rurales, también genera la emigración a las áreas urbanas.

Los temas de población y demografía deben discutirse en el manejo y la planificación de la vida urbana. Deben planificarse los asentamientos para poder tomar en cuenta el crecimiento poblacional esperado. Debe haber información pública y campañas de comunicación para crear conciencia del impacto que producen los cambios poblacionales en los asentamientos humanos.

Hábitat II también propuso programas para asegurar el acceso universal a un gran número de servicios médicos a precios razonables (incluyendo los servicios de salud reproductiva) para las mujeres durante el transcurso de su vida.

Cumbre Mundial sobre la Alimentación, Roma, Italia, 1996

La Cumbre Mundial sobre la Alimentación consideró el crecimiento poblacional, junto con la importancia de los recursos naturales, como retos importantes para la futura seguridad alimentaria del mundo. Aquí se hizo un llamamiento para lograr la estabilización temprana de la población mundial, la igualdad entre hombres y mujeres y el manejo sostenible de los recursos naturales, junto con la eliminación de patrones de consumo no sostenibles.

La cumbre solicitó que las preocupaciones e intereses poblacionales se integraran completamente en las estrategias, planes y toma de decisiones relacionadas con el desarrollo. Los gobiernos deben idear programas y políticas de población, así como fomentar el acceso a los servicios básicos de salud y a los servicios de salud reproductiva para todos, en especial para la gente pobre, vulnerable y en desventaja.

 

Fuente: Population and Sustainable Development, UNFPA, Nueva York.