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Durante el último siglo se ha realizado un progreso significativo en el incremento de la cantidad y la calidad de las provisiones alimenticias en todo el mundo, y en la mejora del estado nutricional de las poblaciones. Las provisiones globales de alimentos se han mantenido a la par del crecimiento poblacional, y la salud, la educación y los servicios sociales han mejorado en todo el mundo al mismo tiempo que el número de personas hambrientas y desnutridas ha descendido significativamente. Y aun así, el acceso a suficiente variedad de alimentos seguros y de buena calidad ocasiona serios problemas en muchos países, incluso donde las provisiones de alimentos son adecuadas a escala nacional. En cada país sigue existiendo alguna forma de hambre y desnutrición.

Para poner fin al hambre es necesario, primero, asegurar que se produzcan suficientes alimentos y estén disponibles para todos. Sin embargo, sólo cultivar suficientes alimentos no garantiza la erradicación del hambre. Debe garantizarse el acceso de toda la gente en todo momento a una alimentación segura y nutricionalmente adecuada para una vida activa y saludable (seguridad alimenticia).

Fuente: Adaptado de Feeding Minds, Fighting Hunger.

Sin embargo, el rápido crecimiento de la población hace difícil que la producción agrícola se mantenga a la par del aumento en las demandas alimenticias. Los países más desarrollados ya están sembrando prácticamente en toda su tierra cultivable y están utilizando más tierra marginal para sembrar.

'Desafortunadamente, el crecimiento de la población continúa rebasando la existencia de alimentos en muchos países', informó Jacques Diouf, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en la Cumbre Mundial de la Alimentación realizada en Roma en 1996.

Por ejemplo, entre 1985 y 1995 la producción de alimentos fue rebasada por el crecimiento poblacional en 64 de los 105 países desarrollados que estudió la FAO. Entre las regiones, África fue el caso más grave. La producción de alimentos por persona disminuyó en 31 de 46 países africanos, y ahora ese continente produce cerca de un 30% menos de alimentos por persona que en 1967.

Satisfacer la demanda alimenticia en todo el mundo requiere un enfoque coordinado: aumentar la producción agrícola, mejorar la distribución de alimentos, administrar los recursos y propiciar la planificación familiar. La educación y el cuidado de la salud también son esenciales para mejorar el bienestar de la gente y, así, promover la productividad y el uso sostenible de los recursos.

Las preocupaciones acerca de las caídas en la producción agrícola y los sistemas inadecuados de distribución de alimentos han puesto su atención en el concepto de 'seguridad alimenticia'. De acuerdo con la FAO:

   
  La seguridad alimenticia es una situación donde toda la gente en todo momento tiene acceso a una alimentación segura y nutritiva para mantener una vida sana y activa.  
   

Según esta definición, cerca de dos mil millones de personas (o una persona de cada tres) carecen de seguridad alimenticia, ya sea porque no pueden cultivar suficiente comida para ellos mismos, o porque no pueden pagar para obtener suficiente comida en el mercado local. El resultado es que mucha gente tiene hambre y, en casos severos, muere de inanición. Muchos también sufren de deficiencias nutricionales en sus dietas.

La economía global produce suficiente comida para alimentar a seis mil millones de personas en este mundo, y quizá más, si se distribuyera equitativamente. Sin embargo, estos alimentos no están disponibles para muchos millones de personas. Algunos países producen más comida de la que necesitan para su uso nacional, mientras que otros no producen suficiente para asegurar que toda su gente tenga acceso a una dieta adecuada. Otros podrían hacerlo, pero sus economías están limitadas por la exportación agrícola, como vimos en los estudios de los casos del plátano, el café y el cacao en la Actividad 2.

Así, una mejor distribución de la comida, tanto en el interior de los países como entre ellos, es un componente esencial para la seguridad alimenticia.

Otras estrategias para mejorar ésta fueron discutidas en la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996 en Roma.

Explore las cuatro dimensiones del programa de la FAO para la Seguridad Alimenticia Sostenible: gente, instituciones, conocimiento y medio ambiente.

P7: Haga anotaciones sobre las cuatro dimensiones del programa de la FAO para una seguridad alimenticia sostenible.

De acuerdo con la FAO, hay muchas estrategias para asegurar la seguridad alimenticia, incluyendo:

Comercio justo. Paz.
Protección ambiental. Repartición de la riqueza.
Agricultura adecuada. Construcción de la comunidad.
Derechos iguales para las mujeres. Redescubrimiento de los alimentos olvidados.
Reformas agrarias. Una 'revolución azul'.